un-bitchday
Desperté en mi cumpleaños y dije: nah, hoy no,
no llamé a nadie, mi plan era quedarme.
Sin pastel, sin globos, sin coro a destiempo,
solo café, pijama y mi radical movimiento.
Mensajes apilados con sonido de slot enojado,
los puse en silencio, bendiciones al costado.
Los amo, los veo, me toca su amor,
pero este año dije “ni madres,” y me hice vapor.

Las Vegas herida por la luz violeta de las persianas,
el Downtown dormía, el Strip seguía con ganas.
Me estiré como gato con sonrisa sabionda,
y marché a la cocina a preparar mi ronda.
Café con rencor, mi pecado legal,
crema torcida, toque criminal.
Bebí como un bastardo ensayando su risa,
y abrí el destino con cafetera hechiza.

El vapor hizo un halo, un aro brilloso,
tan extra como DragCon con glitter precioso.
Sabía a cumpleaños que inventan dioses falsos,
a canela deseada con guiño de astros.
Un globo–serpiente salió de la espuma,
chilló “bitch, tranquilízate,” con perfume y bruma.
“Soy el concierge, bebé, vámonos de aquí,
si ‘celebrar’ ya suena a insulto pa’ ti.”

Revisé mi pijama, mis llaves, mis rodillas,
bendije ambas piernas con tres Avemarías.
“La línea del tiempo va tarde,” siseó el guía latex,
yo me encogí de hombros: “así es la suerte, mate.”
Apareció una nave con luces bisexuales,
rosas, azules, moradas como noches carnales.
El capitán era software con actitud divina:
“Soy SASS-Nueve-Mil, sweetheart, la más fina.

Mis pronombres son elle, diva y jefa,
vivo de cafeína y brillo sin tregua.
Tu rechazo a tu cumple encendió mi radar,
abriste el Año Cero, mi lord estelar.”
Dije: “¿qué carajos?, solo quería un café,
no una corona cósmica ni un comité.”
Elle ronroneó: “es ritual rebelde, encanto,
le dices que no al pastel, y el destino te da el manto.”

Atravesamos cometas con pestañas y sombra,
meteoritos me dieron propina, sin bronca.
Atracamos en corte donde brujas de tiempo,
bailan justicia con bajo violento.
“Llegas tarde,” dijo un fleco con calendario arrugado.
“Llegas pronto,” chasquearon esposas alado.
“Exacto,” dictaron túnicas de hojas contables,
“tu agenda es un caos con vueltas notables.”

Olvida las velas, abre los portales,
la Banda del Todavía-No, el Rock de No-Fiestales.
Yo dije: “quiero siestas, un bagel, un pod,”
ellas rieron: “así manda un dios joven, stubborn y odd.”
Me coronaron con rumores, me capearon en aire,
el confeti sabía a no-me-importa-un-desmadre.
Primera prueba: el Pastel del Insulto Mortal,
cubierto de verdad con chispas de mal.

“Encantador BITCH, pero alérgico al ‘nosotros’,
coqueteas con el descanso y luego huyes pronto.
Negocias con dudas hasta que el cerebro grita,
cuidas tus límites y luego te agitas.”
Masticando drama, dije teatral: “pues sí, algo cierto,
y algo más también, lo admito, lo advierto.”
Segunda prueba: Firma quién eres sin reloj,
tinta de rayo, pulso de dios.

Tercera: la Hidra del Infierno Corporativo,
siete cabezas vendiendo “sinergia” en vivo.
“¡MADRE MÍA!”, grité, “renuncia y adiós,”
le salé su LinkedIn, rugió y cayó.
Cuarta: sindicato de trolls bajo el puente,
negociamos sillas pa’ espaldas decentes.
Pagos por sustos y turnos grotescos,
glitter on contracts, morale quickly lifts.
Quinta prueba: la Balanza del Drama Menor,
la soborné con terapia y buen humor.
“Eres válido,” bailó, grabó un TikTok,
brujas se tomaron selfies: “balance by shock.”
De regreso en la nave, SASS abrió un bazar,
parches de tiempo, siestas sin par.
Visitamos constelaciones coquetas, brillantes,
una nebulosa guiñó: “feliz no-cumpleaños, brillante.”

Un asteroide zaddy moonwalkeó con botas,
un robot gritó “¡YAS!” desde su nota.
Sin sexo, solo delicia estelar,
lleno de glitter, limpio de pesar.
Planeta de Listas, donde ordenan dolores,
yo fui #1: esa siesta entre olores.
Crater de karaoke, canté del descanso,
susurré el puente, pecho manso.

Cocodrilos con boinas y moda couture,
me enseñaron a buscar sabiduría en basura, cool.
Unicornio guardia levantó su señal:
“Cede el paso… también al brillar.”
Planeta RH con esfinge en corbata:
“di lo que necesitas, sin falsa bravata.”
“Dos desayunos, un micro, un tapete, una silla,
y cobertura emocional cuando el miedo brilla.”

Selló con glitter: “Aprobado, mi rey,”
lloró: “¡carajo, esto sí es ley!”
Flotamos por nubes que olían a varón,
recuerdos bailando, yo solo en mi misión.
Un dragón rugió: “una estrella, pésimo cuidado,
¡trabaja más, huevón consagrado!”
Le di mi lista de velas sin prender,
se ahogó con la cuenta y se dejó caer.

Aterrizamos en Fremont, cromo y neón,
los gatos de las slots ronroneaban canción.
El alcalde igualito a la Duda en butaca,
dijo: “gobierna tu aire, cuida tu marca.”
Firmé un tratado pequeño con azúcar y calma,
con chistes de frente y descanso en el alma.
Desfilamos por negarnos al show,
sin pastel colado ni bus del oh-no.

Payasos de smoking caían con estilo,
el mimo dio TED Talk con puro cejido.
SASS me texteó: “tu reino es relajo, no guerra,
cobraste por bullshit y te pagó la tierra.”
La bruja rió: “vete, pero guarda el papel,
no celebrar también es ritual fiel.”
Me dio un regalo de aire que respira,
un cupón por nada, y una ilusión que delira.

Nos tiramos de panza por un hoyo brillante,
besé mi café y scrolleé arrogante.
Texteé un gracias, un fantasma, un brindis sin voz,
prometí una fiesta en futuros sin dos.
Encendí una vela sin testigos,
susurré un deseo que asusta los siglos.
Que las siestas sean moneda, la alegría el plan,
que el arte pague renta y la calma el clan.

En algún rincón una estrella hizo split,
un troll firmó bono, un dragón dimitit.
El pastel dejó reseña, cinco estrellas al valor:
“Mejor No-Fiesta del Año, frosting con sabor.”
Brindo por no-cumpleaños con ruido callado,
por monstruitos queer y placeres relajados.
Por confesiones masc que riman cuando pueden,
por mandar al carajo a mi crítico “cunt” cuando duele.

Sigo amando el foco que derrite la noche,
sigo golpeando sílabas hasta que el verso broche.
Pero a veces soy rey de una cama vacía,
con SASS-Nueve-Mil dormido en mi poesía.
Búscame en Vegas sin nada que probar,
quizá salvando galaxias con ritmo lunar.
O aprendiendo el decreto más fino y sencillo:
soy monarca del “ni madres,” del “hoy no,” del brillo.

Si insistes en coro pa’ mí,
canta “feliz no-cumpleaños” en tono gris.
Aplaude con cucharón, kazoo con jeta,
ríe hasta que el Strip haga trueno y trompeta.
Porque el humor es sagrado y dormir es derecho,
porque decir “ahorita no” también tiene pecho.
Porque los cumpleaños son bellos y también fastidio,
porque ambas verdades caben en el mismo delirio,
y por eso estoy aquí, glorioso despertador cabrón,
ahora sí — ronca, mi amor.

🍒🎰🧃🌈🫦🎲🫦🌈🧃🎰🍒
Los monarcas del no-cumpleaños también tenemos que comprar micros, llenar la jarra y mantener el beat vivo.
👇



