Antes de leer una palabra más:
🛑 Si estás en peligro inmediato, llama al 911 o al número de emergencia de tu país. 🛑
🇺🇸 En Estados Unidos, puedes llamar o enviar mensaje al 988 , la línea de Prevención del Suicidio y Crisis.
🌍 Si estás fuera de EE.UU., encuentra recursos internacionales aquí: https://www.opencounseling.com/suicide-hotlines
➡️Y si necesitas un punto de partida ahora mismo, entra a /sos/ y usa los recursos 🆘que dejé ahí.
No tienes que cargar esto solo.
🌀✨🌀
A veces la oscuridad no es poética.
No es luna, no es terciopelo, no es arte.
Es un cuarto cerrado sin letrero de salida,
y tu propia voz partiéndote en partes.
Te dice que estorbas.
Que pesas demasiado.
Que ocupas más espacio
del que te han permitido, por demasiado maldito rato.
Te susurra que el mundo estaría mejor
si te borras en silencio.
Como una cuenta saldada al fin.
Como una deuda que nadie tuvo que nombrar.
Y esa voz suena lógica.
Serena. Limpia. Casi compasiva.
Como si te ofreciera descanso
de la guerra dentro de tu mente.
Pero aquí va la verdad, cruda y brillante:
esa voz es una mentirosa vestida de noche.
Es dolor con micrófono.
Es cansancio con corona.
Es un cerebro muerto de hambre de esperanza
intentando apagarse a solas.
No eres débil porque estés cansado.
No estás roto porque te duela.
Eres un sistema nervioso en llamas
suplicando una pausa pequeña.
Y sí, a veces el túnel es largo.
Más largo que sermones. Más largo que el aire.
Tan largo que empiezas a confundir
“alivio” con “desaparecer”.
Lo sé.
Hay noches donde el techo se siente más cerca
que cualquier persona que hayas tenido.
Cuando hasta el aire en tus pulmones se siente prestado.
Donde el espejo se vuelve testigo.
Y el pensamiento cae suave como nieve:
¿Y si simplemente… me voy?
No dramático.
No escandaloso.
Solo… ya no.
Como un archivo borrado.
Como una habitación quedándose a oscuras.
Como el último verso de una canción.
Pero escúchame…
No eres un error que necesita corregirse.
No eres una carga que necesita borrarse.
Eres un cuerpo cargando más de lo que fue diseñado para cargar
sin un puto abrazo.
El mundo es cruel a veces.
Clínico. Rápido. Sin misericordia.
Te entregará el trauma como un derecho de nacimiento
y lo llama “la vida”.
Te reta a quedarte.
Te reta a sentir.
Te reta a despertar
y entrar al día de todos modos.
Y quedarse puede sentirse tonto.
Pequeño.
Insignificante.
Como elegir respirar
cuando respirar es lo más difícil.
Y escucha esto:
Quedarte no es debilidad.
Quedarte es rebelión.
Quedarte es mirar al abismo
y decir: hoy no.
Quedarte es el acto silencioso y radical
de negarte a obedecer
la mentira que dice que no importas
a la luz del amanecer.
Porque importas de maneras
que no puedes ver desde dentro de tu dolor.
Importas como la lluvia importa al desierto
que aún no la conoce.
Importas para personas que todavía no conoces.
Para momentos que aún no existen.
Para versiones de ti
que todavía están imaginándose.
Hay risas que aún no has soltado.
Hay manos que aún no has tomado.
Hay canciones que aún no has escuchado
que te partirían el pecho y te dejarían temblando.
Habrá mañanas donde el aire se sentirá distinto.
No perfecto.
No arreglado.
Solo… más ligero.
Habrá extraños que te mirarán
como un faro en la lluvia.
No porque seas perfecto,
sino porque te quedaste.
Y quedarse es luminoso.
No voy a tratarte con condescendencia.
fingiendo que la esperanza es fácil.
La esperanza no es glitter.
La esperanza es trabajo.
La esperanza es quedarse aquí.
cuando quieres desaparecer.
Es mandar un mensaje
y decir no estoy bien.
Esperanza es marcar al 988
con la mano temblando.
Es entrar a terapia
y admitir: no entiendo lo que me pasa.
La esperanza es sucia.
La esperanza dice groserías.
La esperanza a veces se queda en la cama todo el día
y aun así susurra:
Sigo aquí.
Y esa frase
es sagrada.
No necesitas resolver tu vida completa esta noche.
No necesitas arreglar tu cerebro antes del amanecer.
No necesitas inspirar a nadie.
No necesitas ser fuerte.
Solo necesitas una cosa.
Una noche más.
Solo una.
Quédate para ver otro amanecer.
Quédate por otro meme estúpido.
Quédate por la posibilidad
de que tu peor pensamiento no tenga la última palabra.
Quédate porque el dolor miente.
Quédate porque el cansancio distorsiona.
Quédate porque tu mente sitiada
no puede ser tu único tribunal.
Quédate porque la historia no ha terminado.
Quédate porque los capítulos giran.
Quédate porque mereces ver
lo que viene después.
Y si la oscuridad está gritando ahora,
si te está chillando en el oído,
si el borde se siente más cerca que nunca,
si estás ahogándote en miedo, alcanza.
Llama a una línea de ayuda.
Escribe a alguien.
Toca una puerta.
Entra a un hospital.
No tienes que ganarte la ayuda.
No tienes que justificar tu desesperación.
No tienes que desangrarte en silencio
solo para parecer “justo”.
Tienes derecho a querer alivio.
Tienes derecho a decir no puedo.
Tienes derecho a elegir sobrevivir
aunque lo hagas maldiciendo.
Si estás leyendo esto,
sigues aquí.
Eso es una grieta en la oscuridad.
Eso es pulso.
Eso es desafío en un cuerpo
que todavía se niega a marcharse.
Una noche más.
Un respiro más.
Una pelea más, terca y sagrada.
La luz que te encuentra
no siempre es incendio.
A veces es apenas un parpadeo
que susurra: quédate.
Quédate.
Antes de irte:
🛑 Si estás en peligro inmediato, llama al 911 o al número de emergencia de tu país. 🛑
🇺🇸 En Estados Unidos, puedes llamar o enviar mensaje al 988 , la línea de Prevención del Suicidio y Crisis.
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