Mi pantalla dijo, sigue bajando, cariño, el mundo puede esperar, mis pulmones dijeron, cállate, sal afuera, toca el destino sin parar. Bloqueador en los pómulos, los muslos aplaudiendo al andar, cambié el doomscroll por polvo de sendero, me fui de la trampa digital a escapar.
Le saludé a un cactus; me devolvió el dedo, con amor, con respeto, me dijo: quédate un rato en mi credo. Una lagartija con lentejuelas, mi coach del desierto, parpadeó dos veces como diciendo: dulce, desconéctate y acércate al concierto.

La ciudad seguía zumbando, pobrecita, con cafeína de más, pero el viento chismoso soplaba sagrado, soplaba en paz. Respiré como pecador hallando un nuevo coro, las montañas gritaron más fuerte, y yo le subí al decoro.
Una abuela en modo power-walk pasó con sonrisa de reina, “mijo, más sol, menos pena que te envenena.” Me reí con extraños, sin filtros, sin marcos, nombres no hacían falta cuando los cuerpos juegan.

Me tiré en el pasto, barato, el real, sin algoritmo juzgando mi sentir vital. Una nube con forma de chisme flotó en su turno, soltó té de la nada, el bueno, el azul nocturno.
Le mandé mensaje a mi cel, desde cuatro pies de distancia: “no eres mi papi, no dictas mi importancia.” De vuelta al bolsillo, en castigo, boca abajo, coroné al sol reina, al payaso lo encajoné abajo.

Si ocupas ritual, aquí va el conjuro: abre tus costillas, suelta el carbono impuro. Huele la tierra mojada, cuenta hormigas cual confeti, reza con tus tenis, sudado y ready.
Susúrrale a las hojas, chismean en verde, confíales secretos, nadie más los muerde. Ríete con el cielo hasta soltar la quijada, deja que tu corazón buffer, y luego se encienda la jornada.

Toca el pasto, cariño, no es slogan, es reto, cierra el circo de pestañas, abre el aire completo. Besa al sol en la boca, con SPF glam, deja que tu espíritu grite, tres veces por semana es el plan.
No vendo salvación, vendo una brisa barata, terapia sencilla que hasta en las rodillas te desbarata. Botas en sendero, pasos en compás, afuera está el remix donde la cordura va a más.

Si me cachas online, recuérdame esto: del viento en la lengua y sudor como un beso. Cuando la vida se glitchée, cuando el drama grite fuerte, encuéntrame a plena luz, divorciado de la red y la suerte.
Toca el pasto, mi cielo, no por moda, no por trend, sino porque mereces un día que sea 100% real, sin end. Tenemos una pinche vida, y pienso ser audaz, cantarle a las montañas mientras agarro ese pasto sin más.
🥾🌱⛰️

