👠 clic clac
Ese es el sonido de mi alma saliendo del edificio a la mitad del turno. Otra vez..
Cada vez que digo que sí a un EO, juro que es la última.
Y cada vez que digo que no, me quedo ahí sentado como rehén en poliéster, rezando por un milagro.
Este post es una carta de amor. Una advertencia. Un grito suave.
Es sobre esa decisión que me salva y me deja en bancarrota al mismo tiempo:
El Early Out (Salir Temprano)..
Te lo susurran como si fuera un secreto…
“¿Quieres Salir Temprano?”

Y de pronto me da un calorcito por la espalda.
Los hombros se me caen como si me acabaran de dar el papel de Velma en una producción local de Chicago.
Checo el rol. Me faltan cuatro horas.
Cuatro horas más de risas falsas, polvo de fichas, y señores que me dicen “jefe” en lugar de darme propina.
Así que hago lo que haría cualquier gay dramático con issues de límites y una leve adicción al sueño:
Digo que sí.
“Sí, papi.”
“Sí, diosa.”
Sí, persona de piso, libérame de este nudo capitalista en el cuello.
Y así nomás 💥 pum 💥 ya estoy en la lista.
Rayoneado con Sharpie todo feo, como si fuera lista VIP para una fiesta donde nadie cobra.

El EO tiene su high.
Es mejor que la mota, más arriesgado que el amor, y más barato que la terapia.
Sales del casino como si hubieras ganado una demanda.
Ese camino al podio… es un desfile.
Te quitas el mandil como si fuera capa.
(inserta ventilador mentalmente aquí)
Ya tienes planes. Grandiosos.
“Tal vez vaya al gym.”
“Voy a lavar ropa.”
“Voy a trabajar en mi música.”
Mentiras.
Vas a echarte una siesta, scrollear doom en el cel, y pedir Thai por DoorDash aunque no te alcance.
Y está bien.
Porque te salvaste.

Pero aquí viene la parte que no viene en el manual de entrenamiento…
Llega la quincena.
Y llega con todo.
Como ladrillo directo al ego.
Checas la app.
Parpadeas.
Checas otra vez.
“¿Y lo demás?”
“¿Se les olvidaron horas?”
“¿Me embargaron?”
No, reina. Nomás te earlyouteaste directo a la pobreza.

Te dices a ti mismo que fue una vez.
Sólo dos horas.
Sólo cinco turnos seguidos.
Y luego estás cenando cereal y viendo si puedes empeñar ese aro de luz que nunca usas.
Y aún así… regresas.
Por supuesto que regresas.
Todos lo hacemos.
Porque el casino nunca se queda sin gente que no deja propina ni turnos que no terminan.
Y en una línea de tiempo suficientemente larga, el EO se convierte en tu relación tóxica.
Te conoce mejor que tus compañeros.
Te espera.
Te guiña el ojo.
Y tú… le guiñas de vuelta.

Porque prefieres estar pobre que estar roto.
Porque tu paz vale más que tu quincena.
Porque estás cansado, y esa listita de Sharpie se siente como esperanza en un clip.
Así que sí, hago Early Out.
Demasiado.
Muy seguido.
Sin plan alguno.
¿Y si me lo preguntan mañana?
Lo más probable es que diga que sí otra vez.
💋 Nos vemos en la lista…
🍒🎰🧃🌈🫦🎲🫦🌈🧃🎰🍒
Ayúdame a financiar mi siguiente Early Out.
(spoiler: es probablemente hoy)
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